¿Qué puedo hacer ahora? Ya mi parte está hecha, la salve y a cambio di mi vida por todo esto. >> ¿De que hablas?<< Se preguntó a si mismo; pues tardaría horas en responder este dilema, y por lo que veo, el tiempo es algo que carece en estos momentos de mi vida –Marco estaba recibiendo el segundo impacto de bala en el pecho; veía como las pequeñas gotas de sangre salían de su cuerpo. Aunque todas sus fuerzas se habían dispersado con el segundo balazo, utilizó su último movimiento de vida para apretar el gatillo. El arma se deslizó de sus dedos y por la inercia del impacto, fue a parar contra la pared.
Marco Aurelio veía todo en cámara lenta, deleitaba sus últimos segundos de vida, viendo como su bala se incrustaba en el cuello de su adversario. Intentó sonreír, pero no respondían sus músculos faciales. Volteo la cara ligeramente hacia la derecha, mientras se deslizaba por la pared. Las piernas no recibían ningún mensaje del cerebro para seguir manteniéndolo en pie.
Escuchaba, a lo lejos, la voz de Joel. Para su sorpresa, estaba arrastrándose hacia el.
-Que mal aspecto tienes –intento pronunciar Marco, pero nuevamente su cuerpo no le respondía- si Joel estaba en ese estado, cómo se vería él… Una última brisa golpeó su cara, eso fue lo último que Marco pudo sentir del medio ambiente que le rodeaba.
Las manos de Joel se aferraban en su pantalón. Veía como su cuerpo se batuqueaba, en ese instante, era imposible para él, sentir algo. El dolor había desaparecido por completo. Ya todo lo que veía eran solo imágenes fragmentadas.
Escuchaba la voz de su amigo Joel, como un disco antiguo quemándose. Con tonos cada vez más graves y menos entendibles.
-Mach... -dijo antes de botar el ultimo buche de sangre. Todo se oscureció y el silencio lo atrapó en su muerte.
2
12 minutos antes…
-Ok eso haré –cerró el celular y los miro a ambos- Tengo ordenes directas que me permiten actuar con dos finales distintos.
-¡Suéltala cabrón! –gritó Joel, enrabiado.
El tipo era blanco con el cabello rubio. Llevaba una guayabera blanca puesta. Unos jeans con huecos, donde sobre salían las rodillas. Su mano sangraba, pero no le daba (al parecer) ninguna importancia.
Caminó unos pasos y se guardo las pistolas de ambos, bajando la vista y subiéndola rápido, para no perderlos ni un segundo de vista.
-Puedo matar a su amiga y después matarlos a ambos, o ustedes pueden trabajar para la Organización de Estudiantes por la vida de su compañera –sonreía y sacaba una de las pistolas del bolsillo. La puso en la frente de Le, y la ajustó en perfecta posición para volarle la cabeza- Ustedes deciden, está en sus manos la vida de ella.
Marco no creía lo que el tipo le decía. Veía con la mirada perdida el punto de sangre que brotaba del cuello de Le. No tenía otra opción, él no estaba armado y el otro sí.
-Ya hay uno de ustedes que accedió. Deberían hacer lo mismo –dijo el rubio mientras sonreía y se pasaba el celular por la barbilla, simulando una afeitadora.
Fin Parte 1
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1 comentario:
el coñ0 'e la chingada madre!!!!
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