Te soñé una vez y enseguida te busqué.
Mis manos sintieron esa cálida espalda que nunca pudieron tocar,
pude con mi olfato detectar ese olor leve del perfume que siempre quise llegar a catar.
Lentamente pude observar como te apegabas más a mi... Dormías acurrucada, dejando que mi cuerpo hiciera de sábana personal, única y solo para ti.
En el instante que quise abrazarte, con esos brazos esposarte.
Sentí eso que nunca pude compartir.
Ese deseo inagotable que siempre estuvo allí.
Siempre vivo con la imaginación, mi aliada a la vida, mi amante que me hace infiel a ti cada día.
Siempre te he soñado aunque hasta ahora no he podido alardear por estar a tu lado.
Perdóname por ser así,
pero desde aquel día que te conocí, no he podido jamas dormir.
Sueño despierto,
Imiganinándote compañera de mi soledad.
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